5 de octubre 2021

Los hitos que marca el primer año de operación de la Planta Desaladora de Tocopilla

A un año del inicio de la operación de la Planta Desaladora de Tocopilla, esta nueva infraestructura ha operado sin interrupciones, produciendo 6 millones 480 mil litros de agua potable diariamente para abastecer el 100% de la demanda de toda la comunidad tocopillana, con un producto que cumple a cabalidad con la normativa chilena de calidad de agua potable, al igual que el agua cordillerana y sin aumento en la tarifa para los clientes.

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Planta Desaladora de Tocopilla (PDT) 

Desde el inicio de operación de la planta, esta nueva infraestructura transformó a Tocopilla en la primera ciudad de Latinoamérica, con más de 20 mil habitantes, en cubrir todo su requerimiento de agua para consumo humano a partir de la tecnología de desalación, además de sitiar a este puerto salitrero como la primera localidad del país con doble respaldo de suministro, a partir de desalación y agua cordillerana, dándole una seguridad hídrica que toma gran valor en el contexto de sequía prolongada que vive el país y en medio de una crisis climática global que pone la escasez de agua potable como una de las mayores amenazas para la humanidad.

Las ventajas de la desalación en Tocopilla

Desalar para preservar es el slogan de Aguas Antofagasta Grupo EPM, respecto del uso de esta tecnología para la obtención de agua potable y según explica Carlos Mendez, gerente general de la sanitaria, una de las ventajas de la entrada en operación de esta tecnología en Tocopilla es que ha rendido a plena capacidad y sin presentar cortes de suministro en la producción de agua, “lo que representa una buena señal y una ventaja sobre la seguridad de abastecimiento que da esta infraestructura, considerando que estamos en un periodo de escasez hídrica a nivel global”, expresó el ejecutivo, quien recordó que el contar con doble fuente de abastecimiento, a partir de desalación y respaldo cordillerano, asegura que no existan cortes por fallas operativas.

Sin aumento de tarifa

Otra de las ventajas del uso de esta tecnología es que la inversión en la construcción de esta infraestructura se ejecutó íntegramente con recursos de la empresa sanitaria, sin que este costo se traspasara a la tarifa de los clientes. “Sin duda es un gran alivio para el bolsillo de nuestros clientes, porque a pesar que el proyecto tuvo un costo de 46 millones de dólares, para poner a disposición de la comunidad la más sustentable y avanzada tecnología de desalación en la obtención de agua potable, este costo no se refleja en la tarifa que pagan los habitantes de Tocopilla, pues se ha mantenido sin variaciones, dado que existe un acuerdo tarifario vigente con la autoridad reguladora, que mantiene la tarifa invariable hasta 2025”, explicó el gerente. En efecto cada cinco años la empresa sanitaria debe acordar con la Superintendencia de Servicios Sanitarios la tarifa que se cobrará en el quinquenio siguiente y en este caso esta rige sin variación hasta 2025.

Monitoreo y respaldo hídrico

El máximo representante de Aguas Antofagasta Grupo EPM recordó que otra de las ventajas de la planta ubicada en el sector de Caleta Vieja en la comuna de Tocopilla, es que “cuenta con tecnología de punta que incluso permite su monitoreo a distancia y además es amigable con el medio ambiente, reutilizando energía para un ahorro en emisiones de gases de efecto invernadero”, explicó Mendez.

El uso de esta tecnología para la obtención de agua potable en Tocopilla convierte también a esta comuna en una de las pocas ciudades del mundo que cuenta con dos fuentes de abastecimiento, como son la desalación de agua de mar y las fuentes superficiales de agua dulce cordillerana, garantizando así la continuidad y calidad del servicio, especialmente requerida en emergencias climáticas o naturales.

Aporte Comunitario

En el inicio del proceso constructivo de la Planta Desaladora de Tocopilla en 2017, la empresa se comprometió con las autoridades a contratar localmente al menos al 20% de la mano de obra, llegando finalmente a sumar un 35% de trabajadores provenientes de Tocopilla en las diferentes etapas constructivas que concluyeron el año pasado.

Asimismo el proyecto aportó casi $3.500 millones a la comuna, en contratación de proveedores y servicios locales, para cubrir los requerimientos habituales de una construcción de esa envergadura.

“También quisimos apoyar directamente a la comunidad tocopillana, generando un Fondo de Inversión Social Comunitario, para sindicatos de pescadores y para capacitaciones a vecinos, con el fin de apoyar a las juntas vecinales cercanas al trazado de la obra, a pobladores en general y organizaciones deportivas como el club de bodyboard Barrancón y las juntas vecinales Pacifico Norte, Unión Pacifico Norte y Tres Marías, entre otras agrupaciones” explicó el representante de la sanitaria. Todos estos apoyos incluidos en el Fondo de Inversión Social Comunitario significaron aportes por $160 millones, recordó Méndez.

100% desalinización para Antofagasta

Así como Tocopilla cuenta con 100% de abastecimiento vía desalación, en la sanitaria avanzan en la tramitación de obras de ampliación de la Planta Desaladora Norte (PDN) de Antofagasta, para alcanzar también la totalidad de abastecimiento con desalación.

La PDN es la mayor planta productora de agua potable de Latinoamérica, infraestructura que ya completa 18 años de operación en el sector de La Chimba de la capital regional.

Según explica Carlos Méndez las nuevas obras complementarán la instalación existente y se estiman puedan estar operativas a partir de 2023 con tecnología de última generación y un diseño y construcción que se enfocan en lograr una integración armónica con el medio ambiente y con los vecinos del sector, ya que se abastecerá con energía renovable certificada y contará con una propuesta arquitectónica moderna y atractiva.

La inversión se estima en US$115 millones y la pronta concreción de este proyecto será un aporte a la reactivación económica regional post pandemia, pues se requerirá la contratación de mano de obra por alrededor de 20 meses, además de una serie de servicios de contratistas asociados al proyecto, los que esperan en la sanitaria puedan ser en su mayoría locales, al igual como ocurrió en Tocopilla.



30 de septiembre 2021

Descarga de salmuera del proceso de desalación no contiene elementos que puedan afectar negativamente el medio marino

“Es importante aclarar a la opinión pública que la descarga de salmuera no considera elementos que puedan afectar negativamente el medio marino”, confirmó Paula Carrasco, Directora de Asuntos Corporativos de la sanitaria.


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Planta Desaladora Norte (PDN) de Antofagasta

Aguas Antofagasta en su proceso de desalación para la obtención de agua potable considera tecnología sustentable logrando la obtención de agua potable con los más altos estándares de calidad.

En el caso específico del proceso que se desarrolla en la Planta Desaladora Norte (PDN) de la empresa, ubicada en el sector La Chimba en Antofagasta, la salmuera, que es el agua de descarte del proceso y que contiene una mayor concentración de sales, se descarga por gravedad a través de un emisario submarino de 200 metros de longitud, ubicado fuera de la zona de protección litoral, en el sector marítimo frente a La Chimba.

“La descarga de salmuera al mar se encuentra autorizada mediante resolución de calificación ambiental del 2001 y, su ampliación, del año 2014, otorgada por la Comisión de Evaluación Ambiental de la Región de Antofagasta. Esta descarga se realiza mediante difusores ubicados a lo largo del emisario de descarga, lo que favorece la dilución de la salmuera en el medio marino”, explicó la directora.

Normativa chilena

Respecto de la normativa chilena, Aguas Antofagasta da cumplimiento al Decreto Supremo 90/2000, norma de emisión que regula las descargas a aguas marinas y continentales superficiales, monitoreando de forma mensual la descarga de salmuera y cumpliendo con las exigencias de dicho decreto.

“Adicionalmente en nuestro caso utilizamos la Directiva 2006/113/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 12 de diciembre de 2006, relativa a la calidad exigida a las aguas para cría de moluscos que establece que la variación de la salinidad provocada por un vertido en las aguas para cría de moluscos no debe ser superior a un 10 % de aquella presente en las aguas en que no se produce la descarga. Nosotros cumplimos con lo exigido en esa normativa”, afirmó Carrasco.

“Es importante aclarar a la opinión pública que la descarga de salmuera no considera elementos que puedan afectar negativamente el medio marino”, confirmó Paula Carrasco.

En efecto, el entorno marino donde se descarga la salmuera cuenta desde hace 19 años con monitoreos de seguimiento realizados de forma semestral y que forman parte del Plan de Vigilancia Ambiental (PVA), permitiendo verificar que el exceso de concentración de sal se limite a un radio menor a 30 metros desde la descarga, distancia en la cual el medio marino recobra su condición natural de salinidad, resguardando los componentes ambientales y las especies marinas que se encuentren presentes en el área de influencia del proyecto.

Paralelamente la empresa cuenta con filmaciones submarinas que muestran una gran cantidad de individuos en la zona de influencia de la descarga, como especies de macroalgas e invertebrados característicos de este tipo de ambiente: bivalvos, anémonas y moluscos gasterópodos.

Lo más relevante en este caso es la evidencia de que los monitoreos del PVA en la zona de descarga de la PDN demuestran que la abundancia y riqueza de la comunidad submareal en dicha zona no se han visto alterados, conviviendo esta actividad de desalación con aquella que desarrollan pescadores y mariscadores de la zona.


 23 de agosto 2021

Aguas Antofagasta proyecta inversiones por US$115 millones para asegurar suministro regional a partir de la desalación

Mientras los científicos confirman que hay evidencia observacional y paleoclimática de disminución de la cantidad de precipitaciones durante los últimos 50 años en el Altiplano chileno, autoridades como la ministra de Medio Ambiente, Carolina Schmidt, ve la desalación como parte de la solución ante la escasez hídrica nacional.

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Maqueta virtual del proyecto de ampliación de la Planta Desaladora Norte (PDN) de Antofagasta

El reciente Informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), dado a conocer el pasado 9 de agosto a nivel mundial, ha causado revuelo internacional por sus lapidarias conclusiones, como -por ejemplo- que la humanidad es inequívocamente responsable del calentamiento global y que estamos llevando al planeta a un estado de alteración permanente.

El documento advierte que muchos efectos del calentamiento global “son irreversibles para los próximos siglos o milenios”.
El informe de 3.949 páginas titulado “Climate Change 2021” (Cambio Climático 2021) menciona 98 veces a Chile, como un ejemplo de que el fenómeno climático también está impactando fuertemente al país.



Sequía sin precedentes

Del total de menciones sobre Chile en el documento, 34 de ellas están relacionadas a los fenómenos climáticos que el país enfrenta. “Los registros del ancho de los anillos de los árboles han proporcionado evidencia de que los recientes períodos de sequía prolongados en Chile no tienen precedentes en el último milenio”, dice una de estas alusiones.

“Sobre América del Sur, hay evidencia observacional y paleoclimática de disminución de la cantidad de precipitaciones durante los últimos 50 años en el Altiplano y el centro de Chile”, señala también el informe.

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Maqueta virtual del proyecto de ampliación de la Planta Desaladora Norte (PDN) de Antofagasta

Desalación como parte de la solución

En efecto, esta disminución de las precipitaciones en los últimos 50 años en el Altiplano chileno es una realidad que a diario se evidencia en la producción de agua potable en el norte de Chile. Sabido es este contexto al interior de Aguas Antofagasta, donde hace casi dos décadas comenzaron a explorar la tecnología de desalación como la mejor alternativa disponible para suplir la -cada vez más evidente- falta de agua cordillerana. “Estamos poniendo a disposición de la comunidad regional nuestra experiencia en esta tecnología, en la que somos líderes a nivel nacional, para aportar no solo en mejorar la disponibilidad de agua en consumo humano, sino también para la industria y el crecimiento de la agricultura en el desierto”, señala Carlos Méndez, gerente general de Aguas Antofagasta.

El ejecutivo recordó además que a pesar de la pandemia, Aguas Antofagasta ha mantenido su ritmo de inversión. “Lo más importante de esto y beneficioso para nuestros clientes es que los proyectos de desalación los asumimos íntegramente con recursos de la compañía, sin traspasar estos costos en la boleta mensual de consumo”, aseguró Méndez.

Ministra de Medio Ambiente

Así también lo entiende la ministra de Medio Ambiente Carolina Schmidt, quien en su reciente visita al norte se refirió al uso de la desalación como parte de la solución ante la escasez hídrica nacional. “Chile es uno de los países que se ve más afectado por la crisis hídrica y la disminución de las precipitaciones. Por lo tanto tenemos que cambiar la forma en que se gestiona el agua. No podemos seguir haciendo las cosas como se hacían antes, porque eso nos llevará a una situación insostenible”, expresó Schmidt.

La secretaria de Estado recordó además la necesidad de innovar en materia de producción de agua potable. “Dentro de las distintas medidas que debemos abordar, la desalinización es una de las que debemos implementar. Chile es un país muy largo y angosto y por lo tanto podemos generar estas soluciones, sacando de manera sustentable agua de mar para desalinizarla y llevarla a lugares donde no tenemos este recurso”, aseguró la autoridad ambiental.

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Maqueta virtual del proyecto de ampliación de la Planta Desaladora Norte (PDN) de Antofagasta

Región de Antofagasta 60% y 40%

Este desafío ya está en marcha en la Región de Antofagasta, donde actualmente el 60% de la producción de agua potable de la empresa sanitaria regional proviene de la desalación, mientras el restante 40% es obtenido a partir del tratamiento de aguas cordilleranas.

Al desglosar esta cifra, vemos que sólo las comunas precordilleranas de Calama y Sierra Gorda mantienen su abastecimiento de agua potable vía napas subterráneas o afluentes cordilleranos. En el otro extremo están las comunas de Tocopilla y Mejillones, que actualmente cuentan con un 100% de abastecimiento a partir de la desalación de agua de mar, mientras Taltal avanza en esa línea con un 30% de suministro vía desalación y la capital regional llega a un 85% de cobertura con agua desalada.

“En la suma, actualmente producimos mil 152 litros por segundo de agua desalada, para cubrir buena parte de la demanda actual de las comunas costeras de la región”, explicó Méndez, quien recordó que la tendencia irá en aumento, puesto que actualmente están en la etapa de cumplir trámites administrativos para el desarrollo del proyecto de ampliación de la Planta Desaladora Norte (PDN) de Antofagasta, ubicada en el sector de La Chimba al norte de la capital regional.

Esta nueva infraestructura que se sumará a la planta existente contará con tecnología de punta y su construcción será armónica con el medio ambiente y vecinos, ya que contará con cero emisión de gases y uso de energías renovables certificada.

Aporte a la reactivación

De esta forma, las proyecciones de infraestructura en desalación que tiene la empresa implicarán una inversión de 115 millones de dólares para la ampliación de la PDN. “Nos vemos en la necesidad de incrementar nuestra capacidad de desalación para cubrir el crecimiento de demanda de agua potable en Antofagasta y Mejillones y para acompañar el potencial crecimiento regional”, expresó el ejecutivo.

La pronta concreción de este proyecto será un aporte a la reactivación económica regional post pandemia, pues se requerirá la contratación de mano de obra a lo menos por un año y medio, además de una serie de servicios de contratistas asociados al proyecto, los que se espera puedan ser en su mayoría locales, concluyó el gerente.



21 de agosto 2021

La desalación toma fuerza en el norte, aunque aún es costosa para la RM

En Antofagasta está la planta desaladora de agua potable más grande de América Latina. La ciudad está a un paso de convertirse en la de mayor población de la región abastecida vía desalación. Sin embargo, en Chile solo el 1% de la demanda de agua potable viene de esa tecnología. Extender su desarrollo hacia la zona central supera con creces el valor de otras alternativas: el m3 derivado de una desaladora cuesta del orden de 0,5 dólares, el doble de lo que vale en Santiago.


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Planta Desaladora Norte (PDN) de Antofagasta.



El 80% del agua que genera Israel es desalada; en Arabia Saudita, cuatro de cada cinco litros de agua que se consumen provienen de plantas desaladoras, y en Dubái tal dato es el 98%; en Chile, solo el 1% de la demanda de agua potable viene de ellas.

En medio de una crisis hídrica sin precedentes, el desarrollo de esta solución va al alza. Hoy urgen nuevas formas de utilizar el recurso, aunque todavía es una alternativa lejana frente a otras opciones que se visualizan como más económicas. “La desalación todavía es relativamente cara y, mientras no baje aún más su valor, no puede competir con otras alternativas”, subraya el ministro de Obras Públicas, Alfredo Moreno. “La desalación es una solución y la iremos incorporando en la medida en que se haga necesario, pero en Chile hay otras fuentes que nos parece que son previas”, complementa la presidenta ejecutiva de la Asociación Nacional de Empresas de Servicios Sanitarios (Andess), Jessica López.

Actualmente, existen ocho desaladoras para la minería, y tres Sistemas de Impulsión de agua de mar, los que en conjunto representan el 25% del agua fresca no recirculada que usa la industria del cobre. Se prevé que al 2028, entren en operación 15 plantas más. En el caso de aquellas para agua potable, en tanto, existen en operación solo tres en radios urbanos.

De estas últimas, la más antigua se levantó en 2003 en Antofagasta, y abastece al 85% de esa ciudad, y al 100% de Mejillones. Operada por Nueva Antofagasta, es hoy la mayor planta de desalinización de agua de mar para producción de agua potable de América Latina, con una capacidad de 1.056 litros por segundo. Ahora trabajan en su ampliación, hasta alcanzar los 1.600 litros por segundo. Con ello, Antofagasta pasaría a ser la ciudad de mayor población en Latinoamérica cuyo suministro de agua potable se obtenga mediante desalación de agua de mar; una realidad, sin embargo, que no se puede extrapolar al resto del territorio.

Chile, explica el ministro Moreno, es el segundo país más largo del mundo, después de Rusia. Eso implica que existen por un lado zonas desérticas en una punta, y hielos permanentes en el sur. “Las soluciones son muy distintas dependiendo de cuál es la situación de fuentes de agua alternativas, de dónde está la población, si está en la zona costera o en las zonas más alejadas de la costa, etc”. Y agrega que los estudios hoy dan cuenta que la desalinización es una gran solución para la zona norte, o centro-norte, particularmente la zona costera; sin embargo, para áreas como la Región Metropolitana sigue siendo muy costoso.

Jessica López simplifica así la forma de operación de una desaladora: en líneas generales son unas finas telas por donde pasa el agua a presión y la limpia, dejando la sal al otro lado de la tela. Se requiere una gran cantidad de energía para empujar el agua, y es ahí donde radica el mayor costo: la energía es la mitad del costo de producción. “Una desalinizadora de 1 m3/s tiene un costo de inversión cercano a US$100 millones a US$120 millones, lo cual no es tan alto en comparación con, por ejemplo, un embalse. Sin embargo, los costos de operación de una desalinizadora son mucho más altos que los de un embalse, debido a la energía necesaria para producir el agua desalada. En el caso de un embalse el agua se acumula sin costos asociados”, detalla Moreno.

En Andess revelan que en una planta grande con capacidad para atender hasta un millón de personas, el metro cúbico cuesta del orden de US$0,50 puesto en la planta, eso es el doble de lo que hoy vale el metro cúbico en Santiago. En una planta de menor envergadura, el valor puede acercarse al dólar, cuatro veces más que en la capital.

Hoy, en la Región Metropolitana, la tarifa por el costo de un litro de agua es menor a $1, incluyendo producción, distribución, retiro de aguas servidas y tratamiento. Solo la producción sería del orden de 25 centavos. En Antofagasta ese mismo litro vale $1,7.

“El costo de operación de una desalinizadora depende directamente del costo de la energía”, complementa Moreno. De hecho, cuando el valor de la energía era alto, el costo de producción del m3 de agua desalada costaba entre US$0,80 y US$1,20. Con la entrada de las energías renovables, tal valor cayó a los US$0,50 actuales.

Añade que se debe considerar, además, que en la desalinización se debe impulsar el agua desde el nivel del mar hacia los centros de demanda. “Esta impulsión eleva sustantivamente el costo del agua desalada, pudiendo multiplicar el costo del agua hacia el interior. La baja de costos en el futuro depende de la evolución del precio de la energía y de la aparición de nuevas tecnologías que usen menos energía”, destaca.

Según la fundación española Aquae, las naciones pioneras en desalinización son Arabia Saudita con el 17% de la producción mundial; seguida de Emiratos Árabes, con el 13,4%, y en tercer lugar, Estados Unidos, con el 13% del total.

Las mayores plantas, no obstante, están en Israel. La más importante es Sorek en Tel Aviv. Costó US$400 millones, y tiene una capacidad de tratamiento de agua de 624.000 metros cúbicos al día. Le sigue Idam, ubicada en la ciudad israelí de Ashdod, con una capacidad de 384.000 metros cúbicos diarios. El 80% del agua del país es desalinizada.

¿Y porqué funciona tan bien ahí? Moreno lo resume así: “Israel tiene un clima árido y no tiene fuentes superficiales ni subterráneas de relevancia. Sin embargo, ha logrado asegurar la disponibilidad hídrica para sus habitantes e incluso exportar agua a países vecinos como Palestina o Jordania que tampoco tienen otras fuentes. Esto lo ha logrado gracias a una inversión significativa en infraestructura hídrica, particularmente en desalinización. Israel cuenta con 5 plantas desalinizadoras de gran escala cuya capacidad de producción supera los 18 m3/s. Estas plantas producen más del 75% del agua para consumo humano, mientras que en Chile solo el 1% de la demanda para agua potable proviene de la desalinización”.

Jessica López añade que hoy lo primero es avanzar en la reutilización de las aguas servidas tratadas. “Cómo es posible que estemos usando agua potable para regar las canchas de fútbol, de golf, para el proceso de refrigeración de las industrias. Acá tenemos un tesoro que son las aguas servidas que están tratadas que se pueden usar para el riesgo de parques, por ejemplo”. Y agrega: “Trasladar el agua a Santiago, es mucho más caro que el reúso del agua, la compra del agua a agricultores o la profundización de sondajes”.

Hoy, enfatiza, falta por avanzar aún en el mejor uso del recurso hídrico: en Chile, por ejemplo, dice Moreno, menos del 30% de la superficie regada cuenta con riego tecnificado y la eficiencia en el promedio de riego es cercana al 50%. En el sector urbano, las aguas que se pierden en las redes alcanzan cerca del 33% de todo lo que se produce de agua potable; en Israel tal dato es cercano al 5%.

En la Región Metropolitana ya hay un proyecto que incrementa las aguas subterráneas y otros que permitirán el reúso de las aguas servidas tratadas. “Para cada ciudad se ha establecido un plan quinquenal, que se denominan planes de desarrollo, que cada sanitaria tiene que cumplir haciendo las inversiones necesarias para asegurar que, con las nuevas condiciones, esa ciudad tenga seguridad hídrica”, subraya el ministro.


Nuevas inversiones

Hace unos meses entró en operación la nueva planta desalinizadora de Tocopilla. Tal localidad se convirtió en la primera comuna de más de 20 mil habitantes en ser abastecida 100% con agua potable proveniente de mar. En Atacama, en tanto, está próxima a entrar en operaciones la planta desalinizadora de 450 litros por segundo que asegurará el suministro de agua potable a la población de Tierra Amarilla, Copiapó, Caldera y Chañaral; operada por Nueva Atacama con una inversión de US$150 millones.

A lo anterior se suman seis plantas en zonas rurales instaladas en las regiones de Tarapacá, Antofagasta, Coquimbo y Aysén.

Y los proyectos continúan. Moreno asegura que no existen grandes impedimentos para impulsar nuevos desarrollos, salvo su tramitación que requiere de diversos permisos, ya que la descarga de salmuera puede impactar en el medio ambiente si es que no hay una correcta instalación. La obtención de una concesión marítima necesaria para la desalinización se puede demorar hasta tres años.

En Andess revelan que Aguas del Altiplano está avanzando en el desarrollo de una planta desalinizadora de agua de mar, con una capacidad inicial de 200 litros por segundo: costará US$50 millones.

Essbio y Nuevosur, en tanto, están contemplando soluciones que nunca se habían considerado en el sur: la construcción de las primeras desaladoras en la zona centro sur, puntualmente, en Pichilemu e Iloca.

La primera entrará en operación el segundo semestre de 2023, utilizará una tecnología de osmosis inversa con una capacidad de 20 litros por segundo, y significará una inversión de $2.200 millones. La de Iloca, en tanto, costará $2.364 millones, tendrá una capacidad de 15 litros por segundo y las obras finalizarán en 2022.

“Hay hoy día en evaluación ambiental o en construcción plantas desalinizadoras que van a multiplicar por tres la capacidad de producción del país en materia de plantas desalinizadoras”, subraya Moreno. “Tenemos hoy una capacidad de 6 m3/s, y están en etapa de construcción o de evaluación ambiental 13 m3/s adicionales, lo que triplicará la producción de agua desalinizada”. 

ACADES

www.DESALAR.cl | Aguas Antofagasta Grupo Epm  2021